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GABRIEL ORGE, 12 de junio de 2006, Rosario

Gabriel Orge vino a la ciudad a compartir los procesos de su producción fotográfica.
Esto no solo se concretó en una charla exitosa que tuvo lugar en “El Levante”, sino en la mismísima Plaza Sarmiento ese mismo día al mediodía.

Lo que sigue son algunos apuntes, notas, ideas o sensaciones que vivimos algunos de los que estuvimos allí.

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La fotografía como intervención urbana. Apuntes rápidos de una experiencia compartida.

La plaza Sarmiento es a simple vista un no-lugar: un espacio de tránsito, de transbordo de ómnibus que parten hacia los barrios de la ciudad y localidades vecinas.
Es, a su vez, el sitio dónde vendedores ambulantes y feriantes esperan realizar alguna venta que salve el día. Un lugar de descanso de aquellos a los que el reloj no les permite volver a sus casas. Un espacio con ritmos y cotidianidades propios de la vivencia urbana.
En los horarios donde los habitantes de esta ciudad interrumpen sus jornadas de trabajo o estudio, esta plaza se puebla.
Es mediodía y Gabriel Orge vá a hacer algo más que tomar fotografías: ese hecho se convertirá en una interverción en ese espacio que alterará su rutina. El hecho de tomar retratos será a su vez una intervención urbana.
El montaje del estudio fotográfico comienza involucrando la complicidad y expectativa de los puesteros. Algunos confunden aquello con un set de filmación y escucho decir: “se va a llamar una tarde en plaza Sarmiento”. La colaboración es inmediata y se convierte en una suerte de juego: algo sucede esa tarde de sol que quebrará la rutina del trabajo, algo que contar, que los involucra, que los divierte.
Así comienza un acto de creación conjunta entre el fotógrafo y sus retratados. Cada uno de ellos, junto con Gabriel, darán forma a su personaje, elegirán cuál es la pose, la actitud, la herramienta de trabajo, con los cuales construirán una representación de sí mismos. Desfilan agujas de tejer, canastas de pan, relojes, cintas azules y blancas, vestimentas gauchescas, banderas argentinas, lentes de sol. Ficticia o no ficticia, lo mismo dá : cada uno se cuenta, se narra, escenifica.
Un hombre se retrata con una canasta de pan que no le pertenece. ¿de que nos hablará ese retrato? ¿podemos considerarlo ficticio? Yo me he dado cuenta, los hombres son amigos, son trabajadores que se conocen. ¿no será que esa ficción nos hablará aún más de alguna verdad que subyace en ese reconocerse entre ellos y sus trabajos?
La intervención urbana propuesta por Gabriel desde la fotografía se vé potenciada por algunos que lo hemos acompañado con nuestras cámaras. La gente se acerca y pide ser fotografiada. Por él, pero también por mí. Lo importante es el acto de ser fotografiados, ni siquiera el poseer posteriormente una copia de esa imagen.
Algunos desean dar algo a cambio, muchos, quizá, nunca hayan sido fotografiados jamás.
El trabajo de Gabriel Orge abre muchas puntas para pensar todo lo que involucra la fotografía, sus procesos, sus lenguajes, sus lecturas, sus significaciones, su lugar en lo social y lo particular. No alcanzará este texto para dar cuenta de ello.
Pero se que quedarán, más allá de las copias en papel, mucho, mucho más…

inne | www.fotolog.com/rosachina

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Jueves, mediodía, Plaza Sarmiento, rosario, 2006.

Interesante reflexión sobre el acontecer de la fotografía.

Cantidad de personas se acercan para ver ese detrás de la foto, preguntando “de dónde se es” y “para qué es”. No estamos acostumbrados a la gratuidad de ciertos acontecimientos.
Pero como buenos seres humanos, la duda acompaña nuestros pasos y “se quiere participar”. Todos quieren ser personajes, al menos por un momento –hasta yo.
Dentro del mismo juego de personajes, se emplaza lo que sería una especie de estudio al aire libre. La presencia de luces extra –a las del sol, al mediodía- genera esa especie de atemporalidad magrittiana. Para qué? Para negar un fondo – o destacar el personaje.
Todos quieren ser lo que son –menos nosotros, que aceptamos actuar. El vendedor es vendedor, el gaucho es gaucho. Yo me permito “ficcionalizar” una pareja.
Y veo el otro fondo. Compañeros fotografiando la foto. Ampliando el circulo de fotógrafo-fotografiado.

Fotógrafos- fotógrafo (fotografiado)-fotografiados.

Un hombre no acepta: “yo soy locutor”, se excusa. Algunos todavía tememos a las imágenes, nos roban el alma. Y quizás sea eso lo que buscamos. Ya queremos capturar esos instantes porque somos cada vez más conscientes de nuestra propia fugacidad.
Y porque quizás veamos que todos somos igualmente inseguros. El fotógrafo es inseguro, porque en esa voluntad orquestadora se esconde la propia inseguridad de “hacer actuar a los otros” (pero como yo lo propongo).
Se tiende un puente (el fotografiado puede acordar o no).
El éxito depende de un acuerdo. De un compartir ese acontecer.
Como en todo.

Sibila | www.fotolog.com/sibillla

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Lo primero que vi

Lo primero que vi. al observar a Gabriel Orge hacer sus retratos en la plaza fue la timidez con la que se acercaba a los personajes a los que iba a retratar. Siempre pensé que la gente que hacia retratos era mucho más extrovertida porque de alguna manera tenía que generar un clima propicio para que el retratado sacara algo de si mismo. No pasó eso con Gabriel, solo se acercaba y preguntaba tímidamente “Te puedo sacar una foto?”. Buena parte de los retratados no preguntaba cual iba a ser el fin de sus retratos y accedían rápidamente al pedido de Orge. Eso también me sorprendió, porque con un tímido fotógrafo que apunta con dos grandes luces y una gran cámara, y con solo dos indicaciones como “mostrá más el anillo” o “no te rías” no podía dejar de preguntarme cuál sería la imagen que emergería.
¿Qué es lo que se obtiene de alguien que pasea por la plaza vendiendo cinturones y de repente se encuentra capturado por luces y ojos que lo ponen en una situación de exposición? Fue ahí que comprobé algo que podríamos calificar como muy sutil: la mirada de Gabriel sobre el retratado y la del retratado sobre Gabriel. Ese momento en el que dos personas son congregadas por un instante. Gabriel desde su lugar de fotógrafo construye una historia en su imagen. El retratado que antes caminaba por su espacio cotidiano, de repente se encuentra en una situación que no esperaba y ese espacio que le pertenece deja de ser lo que cotidianamente era para convertirse en algo “extraño-conocido”.
No puedo dejar de preguntar qué pasa con el tiempo en ese instante.

Hay algo en los personajes que Gabriel Orge retrata. Estos personajes posen marcas, indicios, elementos que pueden ser un anillo, un pañuelo en la cabeza, algún elemento que traen consigo antes del que el fotógrafo los aborde. Gabriel pone con su cámara en evidencia a esos objetos.

Orge expresa su admiración por Diane Arbus. Hay algo en los dos que es comun, y es el hecho de que ambos arman historias con personajes que andan sueltos por la ciudad. Diane Arbus fotografiaba internados de un instituto -psiquiátrico a los que les ponía bolsas de papel en la cabeza y los hacia bailar frente a su cámara haciendo una ronda. Cuando veo las fotos de Arbus no me interesa ingresar a la historia que ella me esta contando ( el drama de la locura o los desquiciados, digamos) , sino que me interesa ver otras cosas: nunca puedo dejar de poner mi mirada en el entorno (los edificios, las calles, los colores y las cosas) que asoman detrás de sus retratos. Porque es ahí donde puedo comprender y sentirme en el lugar mismo donde fue tomada la fotografía. Es en este punto preciso donde creo que Gabriel Orge establece su diálogo con la obra de Arbus.

Darío Ares | www.fotolog.com/confesionario

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Tenemos un mensaje para la gente guapa
y es que los feos somos muchos más;
así que cuidado, mucho cuidado
procuren no hacernos enfadar.
Chusma, chusma, somos chusma
somos lumpen proletariat.
¡Intenta mantener a raya
a tan impresentable personal!

Chusma, Siniestro Total. (Sesion Vermú, 1997)

La plaza Sarmiento es como un portal del centro a la periferia. Y viceversa. Un lugar donde confluyen los colectivos de todos los barrios rosarinos. A la vera de calle San Luis, lo más parecido al Once porteño, a dos cuadras de la peatonal Córdoba. En esa locación Gabriel Orge montó su estudio que consistía en sus dos flashes gigantes y una soberbia Hasselblad. La gente se fue animando a pasar por el estudio fotográfico nómade. El plantel estable de la plaza Sarmiento consiste en puesteros varios, gente del barrio que anda por el centro, dos promotoras, un pareja de punkis, el teletubi rojo, paseaperros, el gauchito rojo, pastelitos y lo más granado del lumpemproletariado rosarino. Gente que no necesitaba sacarse una foto para recibir el mote de “personaje” pero que de todos modos accedió a la propuesta artística del fotógrafo cordobés. Celebridades de todos los días capturadas en formato medio.
—¿Para qué son las fotos? —preguntó una eventual modelo que vendía biromes.
—Para mostrárselas a otra gente —respondió Gabriel.
—¿A vos no te gusta ver fotos de otra gente?
—Que sé yo… —dijo la chica mientras el cordobés accionaba el obturador.

Javier García Alfaro | www.fotolog.com/soyeljavi

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Plaza

Este trabajo fue producido en el marco del proyecto Parece Mentira que co-coordiné durante el año 2004. Junto a un grupo de artistas abordamos los conceptos realidad/ficción, verdad/mentira, como coordenadas de trabajo que nos permitieran reflexionar en torno al estatuto de documento, la veracidad de lo fotográfico y sus límites.
El procedimiento del proyecto PLAZA consistió en el armado de un set fotográfico (luces – fondo real) en una plaza céntrica de la ciudad de Córdoba durante dos sábados entre las 9.30hs y las 14.00hs. Día y horario de gran circulación de gente que baja de los barrios al centro de la ciudad.
Además de las personas “reales” – que fueron interceptadas en su trayecto e invitadas a posar-, transeúntes imaginarios fueron invitados con anterioridad para ser retratados.
Las tomas registran el encuentro fugaz de la persona con la cámara en el escenario real transformado por la luz.
En la serie, hay detalles que se alejan de lo verosímil e intentan abrir el diálogo con el espectador. Propongo un encuentro efímero, -el territorio y sus habitantes van cambiando-. Intento establecer un juego de miradas: fotógrafo – retratado – espectador. En ese juego se cruzan mi propia ficción, la de la persona retratada, el contexto inmediato, lo que proyectamos a través de la apariencia, del gesto. El contexto histórico. La identidad?

Lo que queda es el recorte, la fotografía. Inmóvil y estática.

Gabriel Orge, Mayo 2006.| gabrielorge@yahoo.com | www.manifiestoalegria.com.ar

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Un comentario en “foto personaje”

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